08/04/09
"El dengue vino para quedarse en América Latina". Así lo aseguró hoy la ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, durante una reunión con sus pares de la Provincia y la Ciudad para coordinar políticas de prevención y combate de la enfermedad.
Precisamente, científicos especializados en ecología e insectos advirtieron a Clarín que existe un alto riesgo de que el virus se instale en estos distritos por la importante cantidad de mosquitos transmisores que hay.
Si bien Ocaña, quien dio comienzo a la reunión del Consejo de Salud provincial, afirmó que el dengue "no es evitable", destacó que "sí es prevenible". Por eso llamó a la población a que tome medidas para evitar la propagación de los mosquitos y los contagios.
"Hay que concientizar que solamente la prevención de cada uno va a lograr erradicar el dengue en Latinoamérica como se logró en la década del 60", afirmó. Y llamó a la ciudadanía a aprovechar los días feriados de Semana Santa para "limpiar patios y jardines" y evitar que se instale el mosquito transmisor.
De todos modos, la ministra garantizó que "tenemos el servicio sanitario para afrontar la situación". "Se reforzó con equipamiento todas las actividades vinculadas con el control del vector y se financió a los municipios de alto riesgo" para combatir la enfermedad, aclaró.
En ese sentido, mencionó que "se están llevando a cabo las acciones de bloqueo y control de fiebre y tenemos los servicios para afrontar esta situación".
Si bien hasta el momento, los más de 230 casos de personas que han sido afectadas por el dengue en el área más poblada de la Argentina han contraído la infección en otras zonas, especialmente en Bolivia, Salta y Chaco, científicos consultados por Clarín advirtieron que aumenta la posibilidad de que haya casos autóctonos.
"En este momento, estamos en situación de alto riesgo", dijo Nicolás Schweigmann, investigador del grupo de estudio de mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. En marzo y abril, hay habitualmente más cantidad de mosquitos adultos.
"No fueron afectados por la sequía del verano y encima ahora son favorecidos porque las temperaturas promedio superan los 18 grados centígrados", afirmó el biólogo. Esto significa que tanto los habitantes de Capital como los de Gran Buenos Aires están en mayor riesgo de ser infectados por el virus del dengue en sus propio territorio. Aunque todavía no se ha detectado algún caso autóctono. "Los niveles de lluvias y las temperaturas han sido beneficiosos para los mosquitos en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Y no hubo medidas de control adecuadas", enfatizó otro investigador del Conicet y de la UBA, Ricardo Gurtler.
Las medidas ideales para controlar los mosquitos son –según el investigador en eco-epidemiología– la eliminación de los recipientes inservibles que tengan agua, como cubiertas, botellas abandonadas, entre otros objetos, y el tratamiento de los recipientes que no se pueden eliminar, como los tanques de agua (que pueden tener larvas de insectos). Esto no se ha hecho. Si bien las autoridades sanitarias dieron indicaciones a través de los medios de comunicación, no hubo una acción emprendida por la Nación, las provincias y los municipios para controlar el aumento de los mosquitos".
Para que se desencadene una epidemia de casos autóctonos, deberían darse una serie de hechos. Explicó Gurtler: "Que las personas ya infectadas en el Norte tengan el virus en la sangre en el momento en que sean picados por otros mosquitos en Capital o en Gran Buenos Aires. En segundo lugar, que los mosquitos infectados aquí cuenten con las condiciones favorables para que la infección se desarrolle en sus glándulas salivales". De esta manera, se podría desatar una circulación autóctona del dengue, como ya está ocurriendo en Salta, Tucumán, Jujuy, Catamarca, Corrientes y Chaco.
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